6 abril 2026

De la resurrección del iPhone 9 a la revolución del 17 Pro: qué se trae Apple entre manos

Allá por septiembre de 2017, Apple generó bastante ruido en el mercado cuando presentó en sociedad los iPhone 8, 8 Plus y el flamante iPhone X por su décimo aniversario. Más allá del rendimiento o la estética de los equipos, ese evento de lanzamiento terminó por confirmar lo que muchos ya sospechaban: la empresa se había salteado por completo el número 9 en la historia de su producto estrella. Ahora, a medida que nos acercamos al 2020, suenan cada vez más fuertes los reportes de que este modelo postergado finalmente va a ver la luz. Aparentemente, “iPhone 9” sería el nombre comercial elegido para una variante mucho más económica que la marca anunciaría en los primeros meses del año que viene.

El misterio del SE 2 y la danza de precios

Como ya veníamos charlando en TN Tecno, hay un montón de rumores dando vueltas sobre la llegada del esperado sucesor del iPhone SE de 2016. La jugada de la compañía apunta a ofrecer una opción verdaderamente amigable para el bolsillo, con un diseño prácticamente calcado al del viejo iPhone 8. Esto significa que el celular mantendría la pantalla de 4,7 pulgadas, pero lógicamente con componentes internos modernos. Adentro llevaría 3 GB de RAM y vendría en dos versiones de almacenamiento interno: 64 o 128 GB. ¿Y los precios? Estarían arrancando entre los 399 y los 499 dólares, dependiendo del modelo que elijas.

Un detalle clave que aporta Phone Arena es que este equipo no traería soporte para redes 5G, marcando una diferencia técnica importante con los modelos de gama alta. Y acá es donde la estrategia de marketing se vuelve un poco confusa. Si se confirma el bautismo como iPhone 9, Apple estaría reviviendo una denominación que tiró a la basura años atrás. Suena por lo menos curioso que el iPhone 11 vaya a ser un celular más viejo que el 9, justo cuando en el horizonte de septiembre de 2020 ya asoma la nueva serie iPhone 12, que llegaría en tamaños de 5,4, 6,1 y 6,7 pulgadas. Hasta el momento, todo se mantiene en el terreno de las especulaciones.

El otro extremo: las filtraciones del iPhone 17 Pro

Mientras la industria intenta descifrar esta sopa de números y lanzamientos accesibles, en la otra punta del catálogo se está gestando algo inmenso. El iPhone 17 Pro ya está en boca de todos y promete ser el salto generacional más contundente que vimos en años. Falta más de un año para que este peso pesado sea oficial, pero los insiders y analistas del sector nos pintan un panorama donde Apple piensa tocar todas las perillas a la vez. Hablamos de rediseños en el chasis, mejoras en la pantalla, nuevas cámaras, otro procesador y más conectividad. Como de costumbre, en Cupertino no dicen ni media palabra, pero desde la cadena de suministros se escapan detalles muy jugosos que vale la pena mirar de cerca.

Los reportes que llegan desde las fábricas asiáticas hablan de una transición hacia biseles todavía más finitos y paneles OLED de nueva tecnología que consumen mucha menos batería. Por el lado de la fotografía, se espera un cambio rotundo en la lente teleobjetivo. Claro, tenés que tomar toda esta información con pinzas. Al tratarse de un celular que la compañía ni siquiera anunció de forma oficial, lo que tenemos hoy sobre la mesa es una mezcla de datos plausibles filtrados por proveedores y un poco de expresión de deseo nacida en los foros de tecnología.

La obsesión por esconder la cámara frontal

Si hay un punto donde Apple siempre se siente bajo la lupa es en el aprovechamiento del panel frontal. Hace rato que la marca busca que la pantalla domine absolutamente todo el frente, eliminando el viejo notch y la actual Dynamic Island. Para el 17 Pro, la apuesta fuerte sería esconder los sensores del Face ID y la cámara para selfies directamente debajo del cristal. La idea principal es que la lente quede oculta y solo aparezca cuando realmente la necesites.

De todos modos, los expertos de la industria avisan que la empresa podría moverse con mucho pie de plomo en este terreno. Ya hay prototipos en desarrollo con esta tecnología invisible, pero el gran dolor de cabeza sigue siendo la calidad final de la imagen. Al poner una capa de píxeles por encima de la cámara, las selfies pierden nitidez y los colores de la pantalla pueden verse alterados en esa zona específica. Conociendo el nivel de exigencia de la manzana, resulta muy difícil imaginar que acepten lanzar un modelo de la línea Pro con compromisos técnicos de este tipo sin antes tenerlos resueltos al cien por ciento.